Yesterday I woke up sucking a lemon…
In its right place.
Me conmueve la campaña de Greenpeace.
2Cellos y Steve Vai tocando Highway to hell de Ac Dc.
Aunque el video es culísimo, vale la pena escucharlos.
The intouchables.
Simplemente espectacular.
Las canciones de Billitis
El retiro, Pierre Louys
…Bajo las pieles negras, nuestros
cuerpos se enardecen. Su pecho se
aplasta contra mis senos, contra mi co
razón que le golpea.
A veces me omprime tanto, que temo me
rompa; pero en cuanto entra en mí, ya
podrían cortarme en pedazos sin que yo
despertara de mi sueño de amor.
(vía caminemosdescalzos)
(via amarescomplicado)
Radiohead, Talk show host
Tú, solo tú.
…Conversaciones que solo pueden oírse en una de estas casas de modas o en una peluquería para mujeres. Entre tinturas, debajo de aparatos marcianos, con pelos de todos los colores que chorreaban basura líquida, de bocas que parecen albañales, de agujeros inmundos en caras cubiertas de crema salen siempre las mismas palabras y chismes, dando consejos, mostrando la hilacha y el resentimiento, contando lo que se debe hacer y lo que NO se debe hacer con el tipo.
Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas.
-De bocas que parecen albañales.
…Te hubiera comido tu maldita boca, masticaría tu aliento para luego vomitarlo en una cajita. La sacaría al escondido en el trabajo para olerla mientras la gente habla, grita y da órdenes…
Dime
Jorge Luis Borges
Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.
Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.
Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descanzar de mi tristeza.
Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.
Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.
Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.
Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.
Frío
Al practicárseme una autopsia varias cosas curiosas ocurrieron. Mi corazón tenía un tamaño demasiado pequeño para los estándares de una mujer de cuarenta años, las costuras que unían sus partes habían sido hechas por manos que a leguas se veía, desconocían el arte de remendar corazones rotos. Por mi cerebro rondaba una única y recurrente idea que no se dejaría convencer de lo contrario, incluso con las puertas del cráneo abiertas de par en par, a mis pulmones todavía los asfixiaba el humo de los cigarrillos adjudicados a tantas esperas, mis riñones a duras penas se recuperaron de la infección producida en la ciudad que destruyó el volcán, mis ojos mantuvieron la expresión de horror propia del momento en que vieron la sierra que cercenaba mis costillas, el frio de la sala me impidió detenerme en mis otros órganos. En el instante en que empecé a tiritar sin control, tuve que pedirle al profesor de anatomía que apurara mis costuras para poder correr a mi casa por una taza de chocolate caliente. Escrito por María del Rosario Laverde en su blog http://nuncamesirvioningunsombrero.blogspot.com/
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